LA LOGÍSTICA TAMBIÉN ES COSA DE MUJERES

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LA LOGÍSTICA TAMBIÉN ES COSA DE MUJERES

22
Oct,2018

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El caso exitoso de Nicole y Araceli en Market Self

Los artículos relacionados con casos profesionales dentro de las empresas están siempre sustentados con números, cuadros comparativos, indicadores y datos objetivos. Este artículo también tiene esas herramientas de análisis, pero antes quisiera tomarme una licencia y repasar brevemente una historia muy personal, que de todos modos guarda una relación estrecha con este informe que pretende dar cuenta de la importancia de la inclusión de las mujeres en el ámbito de la logística, un espacio laboral reservado históricamente a los hombres.

Soy el hijo menor de cuatro hermanos (puesto que comparto con mi mellizo), mi mamá fue ama de casa hasta que papá falleció en un accidente laboral, cuando yo tenía cinco años. Desde ese día y durante mucho tiempo vi trabajar a mamá sin descanso, interminables horas, y haciendo cientos de tareas diferentes para cubrir las necesidades básicas de la casa, aunque no siempre lo conseguía. Pese a esos momentos tristes, rescato que jamás bajó los brazos, que jamás la escuche decir que no saldríamos adelante, sino por el contrario: nos alentaba a que estudiásemos y a que nos superásemos día a día. Hoy no tengo dudas que aquello que ella soñaba para sus hijos se materializó, solo hace falta ver el presente de cada uno de mis hermanos y el mío para darnos cuenta que el esfuerzo rindió sus frutos.

Esta imagen maternal pero no solo la vi en mi madre sino la veo en mi esposa que da todo por nuestros hijos me marcó para siempre, al punto de reconocer esa fortaleza y capacidad de transformación en todas las mujeres. Aquellos que no conocen mi historia pueden llegar a pensar que la decisión de incorporar a mujeres como personal temporario en Market Self obedeció a una necesidad de «aggiornarme» a estos nuevos tiempos en los que la inclusión e igualdad de las mujeres está en auge, pero que por lo contrario se relaciona íntimamente con lo que vi y aprendí de niño.

Además, y no menos importante, sería injusto no mencionar a una amiga, Fernanda Mainelli, jefa de prensa en la editorial Penguin Random House, con quien vengo discutiendo e intercambiando textos, lecturas y artículos que fueron concientizándome acerca superar las diferencias de género en todos los ámbitos y también dentro de las empresas. Hoy todo aquello que pensaba pude medirlo y darme cuenta que la decisión no fue equivocada.

Hace unos meses, consciente del avance de la lucha feminista, como gerente de logística de Market Self, decidí que no solo los hombres cubriesen los puestos de trabajo temporario para que colaborasen en los picos de demanda, sino que también pudiesen ser mujeres. De hecho, el objetivo inicial fue que la mitad debían ser mujeres. En esa oportunidad necesitábamos cuatro personas y dos de ellas debían ser mujeres.

Con esa decisión arrastré una serie de cuestionamientos de mis pares que tenían como base una importante carga de prejuicios hacia aquello que yo veía como ventajoso. La decisión de contratar mujeres fue visto como debilidad y también como una amenaza. Escuché argumentos del tipo “no van a poder levantar ni bajar cajas y necesitarán ayuda”, “te van a pedir días por cualquier cosa”, “no van a poder correr un pallet y tendremos que ayudarlas”, “son problemáticas”, “los muchachos estarán pendiente de ellas”. Nada de eso sucedió.

Trascurrido un tiempo considerado es más fácil fundamentar cuantitativamente, objetivando mediante números. Dejando de lado críticas y discusiones alrededor de si las mujeres podían (o no) trabajar en logística (hegemónicamente entendido como un campo exclusivo de hombres), recurro a los números para respaldar la respuesta: sí, pueden.

En términos de productividad observamos que las mujeres respecto a sus pares varones son más productivas ya que lograron en el período analizado preparar más unidades que las otras dos personas (varones) con los que trabajaron a la par. A este proceso también debemos sumarle algunos datos cualitativos: abren las cajas con cuidado, dejan el resto ordenado, tiran los desechos (film, recortes de cajas o envoltorios) en los cestos. Además, notamos que no cometen errores al contar unidades, ni tampoco confunden un producto por otro y que la elección de los libros es de aquellos que están en óptimas condiciones para salir al mercado, que ayuda a que luego no se deba volver atrás con el proceso para corregirlo.

Cantidad de unidades pickeada:

Si seguimos teniendo en cuenta los números, pasemos al uso del tiempo laboral: de un total de 112 fichadas las mujeres se destacaron por no registrar llegadas tardes, pero también debo resaltar que alcanzaron un promedio de 32 minutos de llegada previos al inicio de la jornada de trabajo. En cambio, los varones registraron 10 llegadas tardes y, en promedio, llegaron 23 minutos antes del inicio de su jornada laboral. En este aspecto hay otros datos cualitativos: por lo general ellas se posicionan en sus puestos de trabajo minutos previos y ya comienzan con las tareas, en cambio los varones lo hacen puntualmente o minutos posteriores al inicio pese a que ficharon con anterioridad.

Hay otros aspectos que son importante mencionar. Todo personal temporario sabe cuando el trabajo está por terminarse, la particularidad de las mujeres es que trabajan con el mismo ritmo e intensidad de los primeros días hasta que sobreviene la baja.  En cambio, los hombres tienden a hacer más lento el trabajo a medida que el contrato llega a su fin.

En términos de convivencia laboral debimos acostumbrarnos a que no solo éramos hombres: tuvimos que corregir el mal uso de algunas palabras, expresarnos mejor, así como también desterrar costumbres inapropiadas. El cambio de comportamiento es visible.

Si bien analizar las causas de estas diferencias excede a los fines de este artículo, sí puedo decir que me siento orgulloso de haber tomado una de las decisiones más satisfactorias de mi vida laboral y que la hora de las mujeres dentro del universo de la logística ha llegado. No solo los hechos sino también los números respaldan la iniciativa, porque más allá de los resultados positivos, es muy bueno haber desterrado la falsa idea que lleva décadas y décadas de historia de que solo los hombres podían trabajar en el depósito en tareas operativas y obviamente no solo está sustentado en estos días que lo analice porque de hecho fueron muchos mas en lo que la diferencia a favor existe.

Permítanme un dato de color es haber visto el depósito decorado con flores por motivo del día de la primavera, fue muy lindo y solo lo remarco porque fue un lindo gesto, si bien esta claro que no nos diferencia el ser uno superior o inferior, el débil o el fuerte, el sensible y el sin corazón, son dos géneros que deben tener para siempre las mismas oportunidades laborales pero ellas son mas detallistas que nosotros.

Para concluir, soy consciente que la experiencia de haber contratado mujeres en puestos que solo ocupaban los hombres es solo un granito de arena, un pequeño aporte a la igualdad y la inclusión de género, pero tampoco tengo dudas que el camino hacia una sociedad más igualitaria es largo y tedioso y que las mujeres corren con desventajas en muchos aspectos: la brecha salarial, las jornadas dobles, en sus puestos de trabajo y luego en las tareas de cuidado en los hogares, la violencia como producto del patriarcado, por solo mencionar algunas, pero también soy de la idea que todos podemos colaborar para que este estado de cosas empiece a cambiar.

GRACIAS NICOLE, GRACIAS ARACELI

https://www.youtube.com/watch?v=sBAiYqlya9g&t=2813s

Programa Hablemos de Logistica

Audio de la entrevista
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